Pujols y Fielder enfrentan retos al cambiarse a la Liga Americana

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9 febrero, 2012

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Durante la rueda de prensa en la cual fue presentado como nuevo miembro de los Tigres el mes pasado, al cañonero Prince Fielder le preguntaron acerca del proceso de adaptación a un nuevo equipo y estadio, un posible cambio de posición y, de paso, acerca del cambio de liga.

La historia reciente ha demostrado que ésta última transición es sumamente difícil para muchos bateadores. Entre ganar anillos de Serie Mundial con los Filis en el 2008 y los Gigantes en el 2010, por ejemplo, Pat Burrell tuvo una estadía frustrante con los Rays. Tras establecerse como cañonero en 10 años en la Liga Nacional, Adam Dunn no logró encontrar su swing con los Medias Blancas en el 2011.

Pero también hay que tomar en cuenta los casos del mexicano Adrián González, quien tuvo una excelente temporada con los Medias Rojas después de cinco campañas estupendas con los Padres, y del venezolano Migue Cabrera, quien tiene mejor promedio y ha sonado 139 vuelacercas en cuatro campañas con Detroit en comparación con 138 vuelacercas en sus cuatro temporadas y media con los Marlins.

Todo eso nos conduce a la siguiente interrogante: ¿Será verdad que cambiar de liga afecta el desempeño de un jugador, especialmente tratándose de un cañonero de lujo como Fielder o el dominicano Albert Pujols?

“Tendré que hacer un ajuste por el simple hecho de que no conozco a todos los lanzadores de esta liga”, dijo Fielder. “Pero a fin de cuentas, se trata de béisbol. Por ese lado estoy tranquilo”.

Aunque su respuesta quizás simplificó demasiado la situación, el cambio de liga no es lo único que afecta la transición. La producción de un bateador puede variar debido a varios factores, incluyendo edad, su estadio de local, su apoyo en el lineup y su competencia. A veces puede hasta tratarse de suerte, lo cual fija la diferencia entre una línea que cae en el guante de un contrario y otra rebota contra los muros y resulta en extrabases.

Tomemos como ejemplo a González. Se trasladó del Petco Park, el estadio de Grandes Ligas que menos favorece a los bateadores, al Fenway Park, donde los bateadores usualmente se dan banquete. Cumplió apenas 29 años de edad la temporada pasada. Abandonó un club de los Padres que tuvo muchas dificultades para anotar carreras y se integró al lineup más productivo en la Gran Carpa. Su promedio con la bola en juego fue de .380 la temporada pasada, lo cual representa un aumento de 40 puntos en su marca más alta anterior. Y aunque tuvo dificultades contra las otras dos potencias del Este de la L.A. – Nueva York y Tampa Bay – González hizo sufrir a los Orioles y a los Azulejos.

Entonces, ¿dónde deja todo esto a Fielder y Pujols en sus respectivas transiciones de la L.N. a la L.A.? A pesar de las interrogantes acerca de su condición física, Fielder ha sido resistente y a sus 27 años su producción no debe disminuir por ahora. En el lineup de Detroit gozará de la misma protección que tenía en los Cerveceros, ya que bateará detrás del venezolano Miguel Cabrera este año y posiblemente delante del también venezolano Víctor Martínez en el 2013. En cada una de las últimas tres temporadas, Fielder ha recibido más de 100 boletos y nunca ha tenido un promedio excepcionalmente alto o bajo con la bola en juego.

Para acomodar a Fielder en la primera base, los Tigres trasladarán a Cabrera a la tercera base. Fielder se incorporará a la Central de la L.A., división la cual Detroit dominó sin él en el 2011 y la única en la cual todos los equipos cedieron más de 700 carreras. Y aun con lo propenso que fue el Miller Park a los jonrones durante la época de Fielder en Milwaukee, en el 2011 fue un ambiente similar al Comerica Park.

Fielder tampoco está preocupado por tener que hacer ajustes debido al cambio de estadio.

“De todos modos no soy tan bueno a la hora de decidir a dónde quiero que vaya a parar la bola”, dijo con una sonrisa. “Hago swing con mucha fuerza. Trato de batear líneas. Creo que con mi poder, no tengo que tratar de hacer las cosas de otra manera, sólo hacer buen contacto”.

Mientras que Fielder tendrá que lidiar con dudas acerca de su condición física, Pujols enfrenta interrogantes con respecto a su edad. Aunque sus estadísticas han permanecido entre las mejores del deporte, en el 2011 no produjo como suele hacerlo, tuvo un comento lento, y terminó con promedio de bateo de .299, porcentaje de embasarse de .366 y slugging de .541. Ahora tendrá que lidiar con todos esos puntos en su contra a la vez que aprender a enfrentarse a nuevos pitchers.

Pero fuera de eso, Pujols parece estar bien equipado para triunfar en la L.A. En 143 partidos interligas a lo largo de su carrera, tiene promedio de .348 con un OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de 1.071, 39 bambinazos y 121 remolcadas. Y por ahora el quisqueyano seguirá siendo primera base, aunque eso no le pondrá fin a las preguntas acerca de qué tan pronto podría convertirse en bateador designado de tiempo completo.

Aunque el Angel Stadium favorece más a los bateadores que el Busch Stadium de San Luis, con excepción de los rivales Rangers de Texas, el resto de la competencia del club en el Oeste de la L.A. está en proceso de reconstrucción. Y Pujols seguirá siendo primera base por ahora, aunque eso no le pondrá fin a las preguntas acerca de qué tan pronto podría convertirse en bateador designado de tiempo completo.

“No quiero afirmar nada, porque uno nunca sabe qué va a pasar dentro de 10 años”, dijo Pujols cuando fue presentado en Anaheim. “Pero dado la manera en que cuido mi cuerpo y me preparo, considero que podré jugar hasta los 45 años. ¿Quién sabe? Quizás el tiempo dirá”.

Es cierto que el tiempo dirá su Pujols puede o no mantenerse en su nivel de éxito a lo largo de su contrato de 10 años y también será el tiempo que dirá si puede hacer un transición al Joven Circuito. Pero por ahora Pujols no está preocupado por todos los cambios que lo rodean. Al igual que Fielder, confía en sus capacidades.

“Sé cómo jugar el deporte”, dijo Pujols, “y voy a continuar haciendo justo eso”.

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