Por Marco Almaraz/El Norte Monterrey
MONTERREY._ Reza un refrán que “la vida comienza a los 40”. Para el Salón de la Fama del beisbol mexicano, su existencia en los Jardines de Cervecería durante cuatro décadas concluyó ayer.
“Lo siento señor, el Salón de la Fama está cerrado a partir de hoy”, expresó Juan Carlos Salas, guardia de la empresa Cuauhtémoc-Moctezuma, que administró el “Nicho de los Inmortales” desde su nacimiento el 10 de marzo de 1973.
Personal de la empresa terminó de vaciar las vitrinas en las que se exhibían trofeos, uniformes y fotografías de los 191 inmortales del recinto sagrado del beisbol mexicano.
La tienda de souvenirs, ubicada a la entrada del Salón, fue cerrada desde hace algunos días.
“Las cajas con esas pertenencias serán trasladadas a Culiacán, pues allá será reubicado el Salón de la Fama dentro de cuatro meses y lo único que aún no se ha desmontado son las placas de los inmortales, pero es cuestión de semanas”, expresó un empleado de la institución.
En medio de esta tristeza, hay un par de buenas noticias, dijo la fuente.
“Continúa el proyecto del Salón de los Inmortales en los terrenos del Parque Fundidora, cuya apertura se contempla para el 2015 y la próxima entronización de inmortales será en septiembre próximo en esta Ciudad.
“Los dos Salones de la Fama, el de Culiacán y el de Monterrey, trabajarán de manera conjunta, en armonía, y el proyecto del Salón de los Inmortales (del Parque Fundidora) pondrá énfasis en la transparencia con las partes involucradas en su proceso de diseño y construcción”.
Por lo pronto, para el recinto ubicado en los Jardines de Cervecería llegó la hora del adiós y al cerrar sus puertas dejará dentro ese espacio la vibración, la fuerza de miles de visitantes del País y de Estados Unidos, así como de inolvidables ceremonias de entronización.
El Salón de la Fama de Monterrey fue concebido por Rodolfo González Castillo, quien convenció a Eugenio Garza Sada para abrazar el proyecto y luego, “con paciencia franciscana”, fue formando el acervo hasta crear un digno templo de los inmortales.
“Se cerró un página que nos remite a un Monterrey romántico, pero en ese espacio permanecerá el espíritu, la sonrisa y la hospitalidad de su primer director, Rafael Domínguez García”, expresó ayer el aficionado Alberto de la Rosa.



