Por Richard Justice / MLB.com
¿Bobby Valentine? ¿En serio? ¿Cree alguien que ÉL es el problema de los Medias Rojas?
Si Bobby V. es la razón por la que Jon Lester y Josh Beckett han ganado apenas 10 de sus 42 aperturas, entonces sí hay que despedirlo.
Si Valentine es responsable de los 15 oportunidades de salvamento desperdiciadas, hay que hacer un cambio.
Si él es el motivo de las lesiones de Jacoby Ellsbury, Carl Crawford y Andrew Bailey, pues no merece dirigir a los Patirrojos.
La verdad es que si hicieras una lista de 12 aspectos que Boston tiene que arreglar, Bobby V. no estaría ahí.
Era un manager capaz el día que fue contratado. Sigue siendo un manager capaz. Conoce el juego. Conoce a la gente. Es un hombre muy decente.
No se volvió bruto de la noche a la mañana. No perdió su toque con la gente tampoco. Cuando termine esta temporada, los jugadores de los Medias Rojas van a decir dos cosas acerca de Valentine:
–Lo respetan como profesional
–Les cae bien a nivel personal
Ese ha sido el caso con Valentine en todos lados. Sí, tiene un ego. Sí, va a encontrarse en el medio de algunas controversias.
Pero hay que decir que ha sacado lo máximo a los Medias Rojas. Si se toma en cuenta todo, ha hecho un gran trabajo.
Decir que la decepción en Boston se debe al manager es equivocarse en grande. Entiendo por qué la gente escribe este tipo de cosas. Para comenzar, es fácil. Se puede reducir una serie de problemas a un arreglo fácil.
Despide al dirigente para arreglar el equipo. Los columnistas tienen un siglo haciendo eso. Es algo sencillo de gente simplista.
También vende mucho. Incita. Otra cosa: un análisis honesto de los Medias Rojas implicaría hablar de cosas un poco aburridas.
Nadie quiere tratar de comprender por qué Lester y Beckett no se han visto tan eficaces como en años anteriores. No hay una respuesta fácil.
Si le preguntas a una docena de escuchas que los han visto, recibirás una docena de respuestas diferentes. Posición del brazo. Mecánica. Selección de pitcheos. Salud. Confianza.
Pero lo técnico es aburrido. ¿Mezclar velocidades? Despiértame cuando llegues a lo bueno.
Por ejemplo, ahí está Beckett. Ha disminuido su velocidad en comparación con temporadas anteriores. ¿Será porque se está poniendo más viejo? ¿Está lesionado?
¿Por qué no está ganando? En el pasado, tenía la habilidad de localizar sus pitcheos y cambiar de velocidad, así que la velocidad no era tan crucial. Y cuando necesitaba recurrir a una recta de 96 millas por hora, la tenía.
Esta temporada es diferente. Se ve con menos, y no hay forma de saber si habrá una recuperación.
En cuanto a Lester se refiere, son muchas frustraciones. En algunos momentos se ve tan sólido como siempre, pero ha habido partidos en que con un error ha echado a perder toda una apertura.
En otras temporadas, el zurdo hubiese podido evitar los daños causados por un pitcheo mal localizado, pero este año parece pagar caro cada error. Podría hacer los mismos lanzamientos la próxima campaña y ganar 20 juegos.
Ninguno de estos problemas pertenece al escritorio del manager. Bobby V. se encuentra en el ojo del huracán en Boston porque los Medias Rojas están perdiendo…y él es el manager.
Don Zimmer y Jimy Williams entenderían eso perfectamente. Ambos eran capaces. Pero ambos al final fueron despedidos por los Medias Rojas porque eso es lo que les pasa a los dirigentes de Grandes Ligas.
Ante todos estos obstáculos los Medias Rojas están ahí, luchando por un comodín de la Americana-apenas. Tendrían que rebasar a tres equipos. Es una tarea difícil, ya que los Rays vuelven a contar con Evan Longoria. En el papel, los Orioles no son tan buenos como los Medias Rojas, pero han sabido sacar las victorias reñidas.
Mientras tanto, Beckett sólo ha ganado una de sus últimas 10 aperturas y Lester tiene efectividad de 8.73 en sus últimas seis.
Ha habido momentos en que Boston ha lucido como un equipo listo para meterse en buena racha, pero eso no sucederá sin un mejor pitcheo abridor. Y eso no es culpa del manager.





