MOTIVA EL ABUSO DE DROGAS COMETER CRIMENES A MENORES.

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29 abril, 2013

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Heidi Rodríguez | NorteDigital

Chihuahua.- No existe un común denominador para entender cuál es la raíz que origina el involucramineto de los menores en la comisión de diversos delitos, advierte Sandra Domínguez Fierro, titular de los Centros Especializados en Reinserción para Adolescentes Infractores (Cersai), que existen en la entidad.

Empero, dice que su “disparador”, en la mayoría de los casos, es la propia inmadurez química, social y emotiva, que conjunta el ser humano a esa edad, aunque excluyó lo relativo a los homicidas calificados (o multihomicidas), pues el uso y abuso de drogas como condicionante para cometer los crímenes, resulta indispensable, según el testimonio de los propios involucrados.

“No hemos visto una constante que permita identificar que por tal o cual condición, los adolescentes infractores cometieron cierta falta, porque en los 13 años que tengo en esto he visto que delitos graves pueden venir de familias en las que los dos padres están presentes, trabajan, son responsables y se comunican con sus hijos, incluso éstos van a la escuela, y ellos terminan cometiendo un asesinato porque dicen que se les hizo fácil, que no lo dimensionaron”, describe.

Un panorama infantil y la presencia de malas amistades son el factor más riesgoso para desencadenar la participación de los menores en la delincuencia, ya que las bandas del crimen organizado han diseñado todo un esquema para reclutarlos de manera tan sutil, que a su edad y sin la advertencia de saber cómo lo hacen, difícilmente pueden rechazarlos, agrega.

“Se aprovechan de lo impresionables que son desde que les ofrecen un carro bonito, les muestran los frutos rápidos de siempre traer dinero y los hacen sentir importantes al tener una imagen de poder, que aunque falso, si no tienen un lugar en casa, van a buscar un grupo de pertenencia que lamentablemente son estos”, dice.

Además recalca que la droga juega un papel determinante en la cada vez más frecuente incorporación hacia las bandas del crimen organizado, debido a que actualmente es más fácil conseguirlas, distribuirlas y usarlas.

De ahí que el aspecto preventivo haya cobrado mayor relevancia en la aplicación de políticas públicas en el área judicial, pues desde la Fiscalía General del Estado (FGE), hasta los llamados Cersai, el llamado primordial va dirigido hacia las familias, a los padres y madres de cada adolescente en la entidad.

“Ahora trabajamos desde las familias, tratamos de concientizar a las madres de lo que puede pasar porque muchas pensaban que al ser responsables, no les iba a pasar a ellos, cuando del otro lado, es muy fácil jalar a los adolescentes, porque les pintan las cosas muy sencillas”, advierte.

Respecto a las medidas de sanción, la subdirectora estatal admitió que tuvo que hacerse una rehabilitación de fondo al sistema, ya que anteriormente se trabajaba en apego al Código de Protección y Defensa del Menor, con un Tribunal que omnifacultado hacía las veces de juzgado y de área de internamiento, en el que las mismas familias eran las que llevaban la defensa.

A partir del 2007 se creó un Nuevo Sistema Penal, en el que entró la Ley de Justicia Especial para Adolescentes Infractores, mediante la que se incorporó la figura del Ministerio Público (MP) que no existía, definió un reglamento específico para los Cersai, que también cambiaron de nombre, capacitó durante dos años al personal administrativo y de seguridad, y diseñó estrategias de reinserción, en lugar de rehabilitación.

Esto último, por medio de lo que se llama Plan Individual de Ejecución, programa del que inclusive carecen en el nivel de adultos, y que funciona a manera de proyecto de vida dentro del Centro, con el objetivo de programar las actividades que requieren y que estarán obligados a cumplir, supervisados por los responsables del esquema de reinserción.

Tal itinerario es programado ante un juez y en presencia de la madre, del defensor o agente del MP, una persona de confianza, la psicóloga y el adolescente, pues en casos en los que el delito es menor, pueden purgar su sentencia con trabajos comunitarios, y hasta para quienes deban permanecer recluidos se ofertan una serie de certificaciones escolares que llegan al grado universitario.

Advierte que en los últimos años, se ha incrementado la participación de los adolescentes en los delitos del fuero federal, como portación de armas, uso y tráfico de drogas, robo agravado y homicidio calificado, cuando antes lo más común eran lesiones y robos.

Una modalidad actual, que va en incremento, es la de los menores que son detenidos por robo de vehículo, por el simple hecho de manejarlo, aún cuando aseguren desconocer la situación, por lo que alertó a los padres a platicar con sus hijos al respecto.

“Se les hace fácil que en una fiesta, se ofrecen a ir a una tienda de conveniencia a traer refrescos o demás, y resulta que el vehículo era robado y ni sabían. Por ello se mide el grado de participación en el delito, porque no se puede dejar pasar. Desconocer la ley no te exime de responsabilidades y deben tener cuidado”, señala.

 

 

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UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE VIDA

 

A los menores infractores que purgaron una sentencia, independientemente del tiempo o el delito que cometieron, se les borran los antecedentes penales, pues la ley considera que debe dárseles la oportunidad de enmendar sus acciones y ayudarlos a conseguir trabajo.

La subdirectora precisa que el beneficio no debe implicar irresponsabilidades, o huecos legales para que las bandas del crimen organizado se aprovechen pues la Ley Especial endureció los criterios que acrecentaron las condenas que fijaban una pena máxima de cinco años, hasta los 15.

“Tienen que recordar que aunque entren a los 14 ó 15 años, pueden salir de 22 ó 30 años, y ya se perdieron la etapa más productiva, en la que viven su juventud, pierden familiares y demás. Somos muy claros en decirles que están aquí porque quisieron y que sepan que no van a manipular a la autoridad como lo hicieron con las familias”, sentencia.

Cuando un adolescente llega a un Cersai aun cuando esté en medida de prisión preventiva, sin recibir sentencia, lo primero que dicta el juez es que continúe con su educación, de ahí, si se queda internado, entra al Área de Reinserción para que junto con el consejo ya descrito defina el Plan Individual de Ejecución, describe.

A través de éste, los menores podrán concluir el grado escolar correspondiente, que parte desde alfabetización hasta una carrera universitaria, de manera gratuita y obligatoria, pues “afuera ni siquiera lo iban a hacer”, expone.

Según el perfil los menores pueden aprender un oficio, certificado por el Icatech y avalado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), a manera de título oficial que les permite encontrar un trabajo, en materia de electricidad, carpintería, herrería, electrónica, refrigeración, mecánica, granja, panadería, embutidos, e inglés, computación y cualquier tema actual que demande el ámbito laboral, afirma.

De manera alterna, los internos también participan en actividades deportivas y culturales, de entre las que destaca la banda de guerra, que cuenta con 16 elementos, entre ocho trompetas e igual número de tambores, así como una escolta; todos ellos bajo la guía de un instructor que recalca la materia de civismo.

El grado universitario es cursado actualmente por seis internos, quienes buscan replicar el ejemplo de su ex compañero, Armando Trejo, quien siendo un alumno dedicado e hijo de una familia responsable, ingresó por homicidio, fue líder con los menores detenidos, estudió la Licenciatura de Seguridad y recién fue contratado como empleado por la FGE.

“Nos compartió que entendió la lección, explica que en su momento no supo medir las consecuencias del coraje que le hizo quitarle la vida a su amigo, porque no controlaba sus impulsos, pero las terapias le hicieron aprender el valor de la tolerancia, el tener que compartir una celda con siete diferentes personas lo ha ayudado a tener paciencia, y eso lo dice él”, narra la funcionaria.

Otro ejemplo es el de un indígena que siendo esquizofrénico asesinó a sus padres y a su hermano menor. Llegó completamente aislado, sin saber siquiera leer o escribir y no hablaba, y como el Cesame no lo podía recibir por ser menor, llevó su terapia en el Centro, donde se alfabetizó y consiguió controlar su enfermedad, así como egresar con un certificado escolar, acota.

En materia de estrategia la Fiscalía Especializada definió un programa piloto denominado Libres de Prisión que consta de llevar a un grupo de estudiantes menores de edad a escuchar una conferencia a cargo de internos previamente capacitados, para compartir las experiencias de vivir interno, las consecuencias, lo que implica y sobre todo el mensaje.

Su creador, Jorge Cháirez Daniel, describe que a la dinámica, impartida dentro de los Ceresos, son llevadas las madres de los alumnos, para lograr que dimensionen la situación a la que sus hijos están cada vez más expuestos, y puedan prevenirlo.

“Los internos son debidamente capacitados y con cierto perfil, les imparten una charla en la que les platican sobre la experiencia de vivir en una celda, generalmente sobrepoblada, los involucran en una dinámica y al final les dan un mensaje”, manifiesta.

Libres de Prisión, está por firmar un convenio con el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), para que de manera permanente un grupo de alumnos participe en estas conferencias, pues al momento 300 alumnos han participado en las emisiones.

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