Beatriz Corral Iglesias | NorteDigital
En menos de cuatro meses, viviendas que se encontraban abandonadas y vandalizadas en el fraccionamiento Rincones de Salvárcar fueron invadidas por gente que entregó documentación personal (copias de credencial de elector y actas de nacimiento) a líderes adheridos al PRI.
La ubicación del fraccionamiento, el levantamiento de un censo de las casas deshabitadas y la invasión de la vivienda seleccionada, forma parte del panorama existente en ese fraccionamiento donde decenas de viviendas se encuentran con una leyenda de “ocupada” en señal de que ya fue escogida por alguna persona para habitarla.
Algunas más mantienen un número de folio escrito también por los invasores que escogieron la casa a invadir.
Para los pocos habitantes oriundos de dicho fraccionamiento, esa estrategia fue implementada en señal de que alguien más ocuparía el domicilio, representando en algunos de los casos inseguridad y desconfianza para ellos, ya que desconocen las mañas de los nuevos vecinos.
“Sabemos que las casas abandonadas representan inseguridad, pero la manera en como lo están haciendo también, porque es gente que está dispuesta a tomar algo que no le pertenece, para mí eso significa una invasión”, manifestó una de las habitantes que perduran en el fraccionamiento.
Un ejemplo claro de la situación solapada por un líder, al que nombraron Carlos Casillas Galindo, quien al parecer habita cerca del lugar, es la calle Glacial en donde poco más de la vivienda abandonada se encuentra invadida y conectada con los servicios de agua y luz.
En algunos de los casos la invasión de las casas es presumible debido a que mantienen la leyenda, cuentan con barandales hechos de madera y otras más colocaron las paletas de madera en puertas y ventanas.
Las seleccionadas por la gente reúnen un requisito, son viviendas que tienen piso y no están dañadas en su interior “escogen las mejores que hay y que requieren de un arreglo menor”, expresó una de las afectadas.
Unas más dan la apariencia de estar habitadas, ya que cuentan con candados en la puerta principal y montones de basura, escombro y tierra en señal de haber sido previamente limpiada la casa.
En los patios de las viviendas se observan las mangueras de agua conectadas al medidor de agua, mientras que los alambres de la luz están directos a la caja de fusibles.
En esa calle las viviendas invadidas se identifican con el numeral 3006, 3007, 3018, 3019 y 3021, pues en ese caso la persona optó por apoderarse arbitrariamente de dos viviendas.
Otro de los casos se localizó en la calle Neoártico con el número 3002, ahí las condiciones de abandono son evidentes, mas se aprecia que fue limpiado su interior, además de mostrar en la pared principal la leyenda con pintura azul de “ocupada” más el nombre de “Javier Arellanes”, ésta aún se encuentra deshabitada.
En el lugar se entrevistó a una de las familias invasoras, quienes dieron a conocer que se enteraron de la asignación de viviendas en una junta sabatina que se lleva a cabo en el parque del fraccionamiento, las cuales a raíz de los conflictos fueron suspendidas hasta nuevo aviso.
Los invasores expresan que a ellos les dijeron que escogieran su vivienda y la habitaran sin importar si tenía dueño o no, pues el hecho de que estuvieran abandonadas era un aval para poderlas obtener.
Según lo manifestado se estima que tan sólo en ese sector existan alrededor de 100 casas invadidas, aunque podría existir la misma situación en otros fraccionamientos cercanos.
“Nosotros no hemos dado nada de dinero, pero hay gente que sí ha dado hasta 60 mil pesos que porque ya compró la casa”, dijo una mujer invasora.




