Grupos de personas armadas vigilan las carreteras de los municipios serranos como Guadalupe y Calvo y Guachochi, controlando la circulación por las vías de comunicación, así como la decisión sobre quién entra y quién sale de las comunidades con mayor densidad poblacional, indicó una fuente bien informada a NORTE, solicitando la reserva de su identidad por cuestiones de seguridad.
Indicó que la situación de la sierra es delicada, como ocurre en los municipios de Guadalupe y Calvo y el de Guachochi, donde la inseguridad prevalece.
Se exacerba el temor mediante el control de los caminos por retenes de la delincuencia organizada, donde detienen e interrogan a los que transitan por ahí, les preguntan sobre las actividades que van a realizar, les revisan las camionetas y si ellos lo consideran pertinente los dejan continuar el viaje.
Actualmente el tramo más peligroso se encuentra entre El Vergel, municipio de Balleza y el municipio de Guadalupe y Calvo, incluso muchas veces te dicen que ellos están ahí para cuidar los caminos de los maleantes, de los violadores, y que si tienes algún problema sabes dónde encontrarlos.
En las poblaciones, en las localidades de mayor densidad poblacional hay grupos armados, lo que la gente le llama “sicarios” y son quienes tienen el control sobre quién entra y quién sale del pueblo.
En el mismo sentido, si ellos ven que estás trabajando o que no obstaculizas, no denuncias y sobre todo que no hablas, te dejan trabajar, situación que ha cambiado dramáticamente la vida de los pobladores, porque la gente no puede hacer su vida normal.
Después de las 5:00 ó 6:00 de la tarde, cuando empieza a oscurecer, la gente se refugia en sus casas.
No se puede andar fuera al oscurecer, así anden trabajando y se trate de camionetas, de vehículos oficiales, pues saben perfectamente que su trabajo lo pueden realizar temprano, pues son ellos quienes prácticamente dan el visto bueno para trabajar mientras no los perjudiques.
En la región de Guadalupe y Calvo, entre quienes se dedican a esto, hay gente de Sinaloa, pero mayormente se trata de jóvenes de las localidades captados por la delincuencia organizada, a quienes arman, les dan camionetas y sobre todo les dan un estatus de poder.
En Guachochi también se registra lo que la gente llama narcorretenes, que se instalan en la carretera Gran Visión, como lo ocurrido en Rocheachi, donde cuatro mujeres fueron asesinadas y después, cinco hombres, en dos hechos diferentes.
Recordó la fuente de información que en Guadalupe y Calvo disminuyó muchísimo la actividad de la gente armada cuando se registró el ataque que costó la vida a once personas, debido a la presencia que hicieron luego los militares.
Pero cuando llegan los soldados al lugar los hombres armados se vuelven campesinos, comerciantes, son cualquier cosa y en cuanto se retiran los militares de nueva cuenta se vuelven a poner la capucha, porque generalmente andan con pasamontañas.
En la zona es mínima la presencia de elementos de la Policía Estatal, en tanto que los soldados acuden a realizar patrullajes cuando “las cosas se ponen muy difíciles, aunque en Guadalupe y Calvo hay presencia del Ejército, de todas maneras ocurren situaciones que son inexplicables”.
“En la pista del Zorrillo, siempre hay soldados, pero a pesar de ello, sucede lo que sucede”.
Los hechos de sangre registrados, no son ataques dirigidos a la población abierta, sino ataques entre células que se disputan el control de las plazas, por eso la vigilancia de entradas y salidas en los pueblos de más alta densidad poblacional para vigilar la llegada de gente de los grupos contrarios.
Por esta razón intensifican los patrullajes por las noches, obligando a la población a refugiarse.
Se trata de grupos de gente que se han convertido en un poder fáctico, que tiene controles en el territorio, afirmó.
Ellos detienen a la gente, la interrogan, preguntan qué vas a hacer, luego cuando saben de ello, es posible acceder a la población.
Estas personas, desde su posición, siempre tratan de hacer ver a los del grupo contrario como los que realizan delitos como violación, secuestro, asalto, robo, pero entre la gente, por todo lo que sucede, existe el temor porque no se sabe cuándo le podría tocar un enfrentamiento y ser víctima del fuego cruzado.
Además de que el “modus operandi” de los integrantes de estos grupos es aterrador para la población, como ocurrió con un caso de un trabajador del Instituto Chihuahuense de Educación para los Adultos, quien aparentemente atropelló a una persona, la llevó al hospital y ahí falleció, pero se trataba del padre de un miembro de las bandas, por lo que este empleado luego fue ejecutado y en presencia de todos, señaló la fuente.
La situación está tan tensa, que a menos que se trate de una emergencia, no transita nadie después de las 6:00 de la tarde por esas carreteras, añadió




