¿Lo que está publicando la Asociación Estatal de Béisbol de Baja California debería ser tomado en cuenta por los demás estados y por la FEMEBE? Sin duda, es un tema que merece analizarse seriamente, porque podría marcar un precedente para establecer orden, compromiso y reglas claras en el béisbol federado mexicano.
EL BÉISBOL DE PRIMERA FUERZA NECESITA ORDEN, COMPROMISO Y REGLAS PAREJAS.
¿Qué tendría que pasar para que el Campeonato Nacional de Primera Fuerza vuelva a ser lo que algún día representó para el béisbol mexicano?
Quizá una de las respuestas esté en lo que hoy ocurre en Baja California, cuya asociación estatal anunció una suspensión de dos años para tres peloteros, al señalar que condicionaron su participación en el Nacional 2026 a una cuestión económica.
Más allá de las circunstancias particulares de este caso, de las cuales también sería importante conocer la versión de los jugadores y el procedimiento que dio origen a la sanción, hay algo que merece ponerse sobre la mesa: el béisbol necesita orden, pero un orden que se aplique en todos los estados por igual.
Si una asociación establece compromisos con sus jugadores, existen obligaciones reglamentarias y se determinan consecuencias por incumplirlas, esas reglas deben ser claras, conocidas de antemano y aplicadas con el mismo criterio para todos.
No puede haber estados que exijan disciplina y otros que permitan situaciones distintas sin una razón justificada.
Pero tampoco se trata de sancionar por sancionar.
Se trata de construir una estructura que dé certeza a las asociaciones, a los directivos, a los mánagers y, por supuesto, a los peloteros.
Cualquier medida disciplinaria debe sustentarse en los reglamentos, respetar el derecho de audiencia y contar con mecanismos claros de revisión y apelación.
¿Por qué es importante que todos los estados actúen bajo los mismos criterios?
Porque un Campeonato Nacional no puede depender únicamente del talento que se reúna durante una semana.
Necesita representar el compromiso de cada entidad, la seriedad de sus procesos selectivos y el orgullo de defender una camiseta.
Durante muchos años, participar en un Nacional de Primera Fuerza significaba ganarse un lugar, representar dignamente a un estado y competir contra los mejores.
La exigencia deportiva y el prestigio de esa competencia eran parte de su esencia.
Hoy tenemos que preguntarnos qué necesitamos hacer para recuperar ese nivel.
Y la respuesta no está solamente en reunir buenos jugadores.
Hace falta establecer reglas uniformes de elegibilidad, compromisos claros entre asociaciones y peloteros, criterios transparentes de selección y un reglamento disciplinario que se aplique sin favoritismos ni excepciones discrecionales.
También hay que entender la realidad económica del jugador.
Para muchos peloteros, el béisbol es su trabajo y el sustento de sus familias.
Si se pretende que dejen sus compromisos laborales para representar a su estado, deben existir condiciones claras y acuerdos que consideren esa realidad.
La disciplina debe ir acompañada de responsabilidad institucional.
La FEMEBE tiene aquí una oportunidad importante: coordinar a las asociaciones estatales para que las reglas no cambien de un lugar a otro y para que las decisiones que afecten una competencia nacional se atiendan mediante procedimientos reconocidos por todos.
Un Nacional de Primera Fuerza debe ganarse su prestigio dentro y fuera del terreno.
Necesitamos selecciones realmente competitivas, jugadores comprometidos, dirigentes responsables y una organización que garantice condiciones justas para todos.
Cuando cada estado trabaja con criterios diferentes, se debilita la competencia; cuando existe coordinación, transparencia y respeto a las reglas, se fortalece el torneo.
No se trata de tomar partido por Baja California ni de condenar anticipadamente a los jugadores involucrados.
Se trata de aprovechar una situación que abre un debate necesario para todo el béisbol mexicano.
Porque recuperar el prestigio del Nacional no será resultado de una sola sanción ni de una decisión aislada.
Será consecuencia de muchas decisiones bien tomadas, de reglas claras y de la voluntad de hacer las cosas correctamente.
Si queremos volver a ver un Campeonato Nacional de Primera Fuerza con juegos de alto nivel, selecciones que representen verdaderamente a sus estados y peloteros comprometidos con su participación, primero debemos poner orden en todos los sentidos.
Y ese orden debe comenzar con una premisa fundamental: las mismas reglas para todos, las mismas obligaciones y los mismos derechos.
El talento hace grande al espectáculo, pero la organización, la disciplina y la credibilidad hacen grande a un campeonato.
¿No será momento de que el béisbol mexicano se ponga de acuerdo y comience a recuperar, desde sus propias estructuras, el prestigio que el Nacional de Primera Fuerza merece?
ALL SPORT NCG.
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