Luis Carlos Ortega | NorteDigital
Corrupción oficial, irresponsabilidad y altas dosis de cinismo de una gran parte de los funcionarios públicos, son entre otros, los factores que a juicio de académicos, investigadores y representantes de organismos ciudadanos de la localidad, han frenado la posibilidad de rescate del Centro Histórico de Juárez.
Consultados al respecto, los entrevistados recibieron de este modo el anuncio oficial en el sentido de que el plan parcial de desarrollo para el Centro Histórico de Ciudad Juárez tendrá que esperar, al menos para la próxima administración municipal.
Las declaraciones de Héctor Arcelús, secretario del Ayuntamiento, y de Vicente López Urueta, titular del IMIP y de la Dirección de Desarrollo Urbano del Municipio, fueron calificadas por los analistas, entre otros adjetivos, como “el colmo del cinismo”, “una muestra clara de la indolencia y corrupción oficial”, y “un tema digno de un análisis esotérico por la maldición que aparentemente cargamos los juarenses” en materia de obra pública.
“Se les hizo bolas el engrudo porque nunca tuvieron un proyecto definido para el Centro, no hubo buena administración de los recursos, no hubo análisis pero sí tiempo para hacer muchos agujeros -pasos a desnivel- que también van a entregar sin terminar” fue el comentario que al respecto hizo José Luis Rodríguez, ex regidor y ex titular de Obras Públicas durante la administración de Jesús Alfredo Delgado.
“Está más que claro que nunca se hizo un plan integral, nunca en esta administración hubo una definición, fueron sólo inquietudes, sólo parches, el tiempo se les fue en adquirir propiedades, no hubo una buena administración de los recursos, no hubo un análisis económico real, ni de la arquitectura del paisaje”, expresó.
Indicó que el colmo es que la construcción del paso a desnivel en la avenida 16 de Septiembre -obra que las autoridades se empeñan en empatar con el proyecto de rescate del Centro Histórico cuando se trata de un proyecto aparte- va a quedar en la entrega de pura obra negra, sin equipamiento ni ornamentación “porque ya se les acabó el presupuesto”.
El ex funcionario acaba de concluir la realización de un video relativo al tema en el que hace referencia a un “Centro Histórico que día con día sobrevive a los caprichos de los administradores municipales, a la vorágine de los comerciantes, al caos de un transporte urbano de tercera categoría y la insensibilidad oficial y ciudadana, todo lo cual contribuye a que el Centro Histórico se encuentre en decadencia, en desuso, inservible y destruido”.
Indicó que la presente administración tuvo tiempo para hacer algo importante, pero sólo se concretó a servir de comparsa cuando se habló de construir el Centro de Comercio y Convenciones, una opinión en la que coincidió el sociólogo Samuel Velarde, quien se dice imposibilitado de hacer un análisis al respecto, porque ya se le acabaron los calificativos.
“No sabe uno ya si es una combinación de autoritarismo, indolencia, mala planeación, ignorancia o qué cosa; parece que estamos cargando con una maldición y que tenemos que hacer entonces un análisis esotérico porque parece que a todos les vale gorro, es muy extraño que lo que funciona en otros lugares, es imposible de aplicar aquí”, dijo.
Comentó que a su entender estamos ante un caso de “patología política muy gruesa” que al parecer es el motor esencial de la indolencia que caracteriza no sólo al sector oficial en sus tres órdenes, sino a los ciudadanos mismos, que a excepción de unos cuantos grupos, no son capaces de exigir y presionar para que las cosas se lleven a cabo como deben ser.
“Parece que quieren seguir el mismo rumbo que siguió Reyes Ferriz; si esta lección no activa a los juarenses a organizarse y a protestar para exigir acciones efectivas, aquí vamos a seguir, con funcionarios prepotentes ocupados en el autoelogio antes que en hacer lo que deben hacer, y en medio de una ciudad llena de ficción, inacabada, llena de ocurrencias y de construcciones de plástico”, sentenció.
Sergio Meza, vocero de El Pacto Ciudadano de Plan Estratégico, expone por su parte que el nuevo fracaso del tan traído y llevado proyecto es algo que lo deja sin palabras, toda vez que el hecho de que los encargados de la ciudad reconozcan que no cumplieron con lo que se comprometieron a hacer cuando asumieron su encargo, sólo representa lo que puede ser calificado como “una gran falta de ética” y “un gran acto de cinismo”.
“Lo que menos les importa a los políticos es una visión de largo plazo, sólo apuestan a lo que les es rentable políticamente y a pagar con proyectos y obras las facturas de campaña. Estamos ante una tremenda falta de responsabilidad y ante un postura que es una gran afrenta para el ciudadano”, afirmó.
Expresó que esta irresponsabilidad aderezada por la corrupción, es la responsable de tener hoy en día una ciudad y unas finanzas públicas despedazadas, y una comunidad expuesta a un alto nivel de estrés, que no es más que “una expresión muy superficial de lo que es el fondo real de problema, que se llama corrupción”, concluyó.




