Organizaciones no Gubernamentales buscan la manera de atraer fondos para iniciar el rescate de La Laguna de Bustillos, pues la sequía que afecta el estado desde hace más de una década ha secado casi por completo el humedal que antiguamente era oasis de aves migratorias y fuente de empleo para muchas familias de los ejidos rivereños.
Evelyn Rodríguez Corral, titular de Ecología del municipio, informó que la situación es grave y por lo tanto organizaciones de protección al medio ambiente como la World Wildlife Fund (WWF por sus siglas en inglés) y la CONAM buscan fondos mediante la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, llamada la Convención Ramsar.
Es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.
Negociado en los años 1960 por los países y organizaciones no gubernamentales que se preocupaban por la creciente pérdida y degradación de los hábitats de humedales de las aves acuáticas migratorias, el tratado se adoptó en la ciudad iraní de Ramsar en 1971 y entró en vigor en 1975. Es el único tratado global relativo al medio ambiente que se ocupa de un tipo de ecosistema en particular, y los países miembros de la Convención abarcan todas las regiones geográficas del planeta.
A la Laguna de Bustillos llegan pelícanos y galleretas, así como otras especies que encuentran en este punto un refugio en su migración hacia el sur, sin embargo la falta de agua ha ocasionado no solo la desorientación de las parvadas que arriban a esta región en invierno y deben refugiarse en otros estanques cercanos, alterando el hábitat local, sino el deterioro casi total de las regiones aledañas a lo que era el espejo de Bustillos.
Evelyn Rodríguez comentó que este asunto es de principal interés tanto para la Presidencia Seccional como Municipal y debido a ello han entablado relaciones con las organizaciones ya descritas para solicitar el auxilio emergente y posible rescate de este humedal.
Hasta ahora lograron la primera reunión con conservacionistas de las fundaciones internacionales y el 26 de abril esperan estar en una segunda para conocer los detalles de la documentación y procedimientos necesarios que lleven a integrar a la laguna a los humedales que se apoyan a través de la Convención Ramsar y así poder tomar las primeras acciones para la recuperación del humedal.
La Convención emplea una definición amplia de los tipos de humedales abarcados por esta misión, incluidos pantanos y marismas, lagos y ríos, pastizales húmedos y turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, zonas marinas próximas a las costas, manglares y arrecifes de coral, así como sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, embalses y salinas.
La filosofía de Ramsar gira en torno al concepto de “uso racional”. El uso racional de los humedales se define como “el mantenimiento de sus características ecológicas, logrado mediante la implementación de enfoques por ecosistemas, dentro del contexto del desarrollo sostenible”. Por consiguiente, la conservación de los humedales, así como su uso sostenible y el de sus recursos, se hallan en el centro del “uso racional” en beneficio de la humanidad.
La Laguna de Bustillos ocupaba una extensión aproximada de 8 mil 500 hectáreas, sin embargo actualmente su espejo se ha reducido hasta llegar a 100 hectáreas, es decir casi un 2 por ciento de lo que solía ser.





