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Beisbol Grandes Ligas — 08/10/2017 3:16 pm

MEDIAS ROJAS Y YANKEES BUSCAN EVITAR LA BARRIDA EN CASA.

BOSTON — Si los Medias Rojas de Boston se sienten preocupados ante la posibilidad de ser barridos en los playoffs por segundo año consecutivo, se esforzaron por no mostrarlo el sábado.

Un año después de perder en el último juego en la carrera de David Ortiz y ser eliminados 3-0 por los Indios de Cleveland en la serie divisional de la Liga Americana, Boston regresa al Fenway Park, de nuevo al borde de otra rápida salida de postemporada.

Los Astros de Houston apalearon a los dos principales abridores de Boston en el par de juegos que dieron inicio a la serie. Superaron ampliamente a Chris Sale y Drew Pomeranzen victorias sucesivas de 8-2 en el Minute Maid Park.

Con un triunfo en el tercer encuentro el domingo, Houston avanzaría a la serie por el campeonato de la Americana por primera vez desde 2005, cuando llegó a la Serie Mundial. Brad Peacock será el abridor por los Astros.

De vuelta en casa, Boston tratará de seguir con vida al menos por otro juego, esta vez dejando sus esperanzas en manos de Doug Fister –un derecho contratado en junio que se tornó en un elemento constante de la rotación de abridores sólo debido a las lesiones.

SFister quizá no es el nombre al que Boston asignaría la labor monticular en esta situación. Pero para él no es algo nuevo.

En ocho aperturas de postemporada, Fister registra foja de 4-1 y efectividad de 1.78. Sus equipos suman una marca de 7-1 en tales encuentros, y ganaron los últimos tres. Dos de sus siete victorias también se dieron con su equipo al borde de la eliminación.

“Este no es el momento de cambiar nuestro plan de juego o nuestro desempeño. Es cuestión de salir, apegarnos a lo que hacemos y lo que hacemos mejor”, declaró Fister.

Mientras tanto, los Astros han logrado evitar una debacle de postemporada después de asegurar la corona de la División Oeste de la Americana a mediados de septiembre.

El manager A.J. Hinch señaló que ha obtenido exactamente lo que esperaba de su joven equipo. Sus primeros cuatro bateadores en el orden –George Springer, Alex Bregman, José Altuve y Carlos Correa– han dado la cara al combinarse para batear de 32-12 con seis cuadrangulares y 10 carreras impulsadas luego de dos partidos.

Tan solo el venezolano Altuve aportó tres jonrones en el primero de la serie.

“La fuerza de este equipo seguirá siendo no sólo esos nombres… sino el resto de su alineación”, enfatizó Hinch.

Se trata de un grupo que hasta ahora ha frustrado a los lanzadores de Boston, pero Fister cree que su experiencia en este tipo de situaciones le ayuda a no pensar de más sobre el momento, ahora que le han entregado la pelota. Agregó que le dijo a un amigo durante una conversación el viernes que la relevancia del juego del domingo de alguna manera le ayuda a concentrarse.

“No hay nada que perder y todo que perder”, afirmó.

 

GIRARDI ACEPTA QUE SE EQUIVOCO.

NUEVA YORK — Los Yankees se encuentran al borde de eliminación tras sucumbir por 9-8 ante los Indios el viernes en el Juego 2 de la Serie Divisional de la Liga Americana en el Progressive Field, partido en el que llegaron a tener ventaja de cinco carreras.

El momento clave de dicho encuentro se produjo en el sexto inning, cuando con dos outs y dos hombres en base, al umpire Dan Iassogna le pareció que un pitcheo de relevista de Nueva York, Chad Green, rozó la mano del bateador, Lonnie Chisenhall.

El receptor de los Yankees, el dominicano Gary Sánchez, señaló que la bola había rebotado contra el bate de Chisenhall, pero el manager Joe Girardi no le pidió a los umpires que revisaran la jugada mediante la repetición instantánea.

Fue una decisión que podría costarles la serie a los Bombarderos. De haberse revisado la jugada, Chisenell hubiese sido ponchado para ponerle fin al inning. En lugar de ello, el siguiente bateador, el boricua Francisco Lindor, conectó un grand slam para iniciar la remontada de Cleveland. Luego, la repetición del lanzamiento a Chisenhall mostró que Sánchez tenía la razón.

“Fallé”, dijo Girardi el sábado durante una conferencia de prensa en Yankee Stadium. “Es difícil. Es un día difícil para mí. Pero tengo que seguir adelante y estaremos listos para jugar mañana”.

Después del Juego 2, Girardi dijo que no retó la jugada porque Brett Weber, el empleado de los Yankees encargado de avisarle al capataz si hay motivo para revisar alguna jugada, no vio razón para dudar que Chisenhall había sido golpeado dentro de los 30 segundos que permite Grandes Ligas para tomar la decisión de desafiar o no. Girardi dijo también no que quería interrumpir el ritmo de Green.

De acuerdo con las reglas de Grandes Ligas, cada manager comienza un juego con un desafío. Si un manager logra que los umpires cambien alguna jugada, recibe otro desafío, pero ningun capataz puede pedir revisar mas de dos jugadas en un partido. Despues del sexto innings, los umpires pueden decidir si quieren revisar jugadas, sea o no a petición de unos de los managers.

Dado que el juego estaba en el sexto inning y los Yankees tenían una ventaja amplia, Girardi fue criticado severamente por la decisión y el sábado, el dirigente reconoció que si pudiera echar atrás el tiempo, haría las cosas de otra manera.

“Brett Weber hace tan bien su trabajo que cuando me dice que algo es inconcluso, le creo, porque es muy bueno. Ahora, consciente de que tenía dos desafíos, en retrospectiva, sí, ojalá hubiese impugnado la jugada. Pero él nunca recibió el video que mostraba ese ángulo”.

Girardi negó que su decisión sea indicación de que no le tenga confianza a Sánchez.

“No se trata de la confianza que le tenga a un jugador”, dijo Girardi. “Para eso es que están las repeticiones, para tener evidencia concreta y conseguir un cambio. No tienen nada que ver con la confianza”.

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